La perseverancia y responsabilidad para el cuidado de su cédula durante 30 años

marzo 16, 2020 4:08 pm Publicado por

Era una mañana de sol en las calurosas tierras de Santa Cruz, un hombre impecablemente vestido de manera formal, que llevaba saco y corbata, esperaba ansioso en la sala de su domicilio a sus visitantes; era Fidel López Arandia, quien aguardaba la llegada de la brigada móvil de cedulación del Servicio General de Identificación Personal (Segip).

Fidel, flanqueado por sus hijas, Lourdes y Liliana, tenía la inquietud de renovar su cédula de identidad, que había conservado durante casi 30 años, puesto que el documento con el que contaba, se lo otorgaron cuando cumplió 60 años de edad, con vigencia indefinida.

En los albores de sus 90 años, Fidel López Arandia, oriundo de Charagua, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, tuvo siete hermosos retoños, uno de ellos ya gozando de la presencia de Dios. Sus hijos tienen presente su carácter disciplinado y correcto con el que acostumbraba actuar, tal como se había forjado en la vida.

Pese a que en la administración pública existe la atención preferencial para los adultos mayores, la imposibilidad de locomoción de Fidel no permitía avizorar con optimismo que esa aspiración fuera a cumplirse.

Fue su hija Lourdes su aliada para cumplir el deseo de su padre, que quería tener “todo en regla y todo en orden” de acuerdo con lo que establece la normativa administrativa para contar con una cédula actualizada y biometrizada del Estado Plurinacional de Bolivia.

Y así fue, una brigada móvil de cedulación del Segip se desplazó al domicilio de la familia López para cumplir con una tarea institucional y permitirle a Fidel el ejercicio de sus derechos ciudadanos pero, sobre todo, esbozar en sus labios una sonrisa de satisfacción y alegría por tener entre sus manos un nuevo documento de identidad con “todas las de la ley”, como dice él.

Fidel es la expresión viva de ese ciudadano cruceño ejemplo de responsabilidad, perseverancia y cumplimiento de las normas, que ama y cumple con su país. Para el Segip fue un placer servirlo y promover un sentimiento sincero de alegría y satisfacción al otorgarle su nueva cédula de identidad, porque estamos convencidos que todos Somos Bolivia.

 

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